Con 22 años, Fiorella Chiappe sigue dejando sus huellas en el atletismo nacional. Su cambio del heptatlón a 400 metros con vallas; su sueño de clasificar a un Juego Olímpico; y su fortaleza mental para recuperarse de las lesiones.

Dos aprontes, dos. Uno había salido más rápido en comparación a los tiempos del año anterior. Pero las 10 series de 250 metros no. Dos segundos por encima de su ritmo habital. “Estoy lenta”, pensaba Fiorella Chiappe, la dueña del récord argentino absoluto de heptatlón desde marzo 2017, un registro que estuvo vigente durante casi 25 años en manos de Ana María Comaschi. ¿Realmente lo estaba? ¿Cómo saberlo, si no competía desde el Mundial Universitario en Taipéi, China?

Eso no estaba planeado. Fiorella venía de una medalla de bronce en el Sudamericano de Mayores, en Paraguay, en 400 metros con vallas, que significaba además su mejor marca personal, el récord argentino sub23 y el segundo registro histórico nacional, detrás de Cora Olivero. Y, pese a su buen momento en esa disciplina, decidió dedicarse un mes a preparar su retorno a las siete pruebas. Fue allí cuando apareció una pequeña distensión, una diminuta rotura en el recto anterior, uno de los cuatro músculos que componen el cuádricep. No estaba al 100 por ciento y lo sabía. Y aunque en el certamen pudo completar los 100 metros con vallas y el salto en alto, la molestia no le permitió seguir. A veces, las lesiones son errores evitables. Pero uno siempre juega con el límite y a veces es difícil parar. Son cosas que te pasan y forman parte del deporte, concluyó la heptatlonista que en 2013 culminó sexta en el Mundial U18 en Donetsk, Ucrania con récord sudamericano de esa categoría.

Fiorella sudamericano
Fiorella, con su medalla de bronce en 400 metros con vallas, en el Sudamericano de Mayores del año pasado. Foto: Oscar Muñoz Badilla

Volvió a su casa y ahí estaban esperándola sus hermanos y su mamá. Los que siempre la acompañan, la animan y festejan con ella cuando le va bien y también están para apoyarla cuando le va mal. Aprovechó esos meses para centrarse en sus estudios ya que quedaba poco para que culminara su año académico. “Y empezar de cero otra vez, ya igualmente con la mirada fija en el 4 con vallas. Cuando es así, hay que seguir. Seguir avanzando y esperar que llegue lo bueno”, dijo la campeona sudamericana U20 de 2013 en heptatlón en Resistencia, Chaco.

Siete meses pasaron de esa última competencia en pruebas combinadas, esa prueba que la ubica entre las mejores diez sudamericanas de todos los tiempos. Fiorella tenía ganas de hacer un cambio. Fue su entrenador Carlos López, o Yoyo, como lo conocen sus cercanos, quien la incentivó a hacerlo. Y es que le vio condiciones para otra disciplina. Hace ya dos temporadas que se metió en los 400 metros con vallas, una prueba que disfruta mucho porque es un tanto nueva para ella, que la mantiene motivada y con ganas, y en la que le queda mucho margen de mejora. Es allí donde quiere seguir dando lo mejor, demostrar hasta dónde puede llegar y poder devolverle a sus entrenadores todo el esfuerzo que hacen por ella.

Es cerca del mediodía en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo. Un día otoñal un poco más fresco de lo común, pero con un sol que ilumina toda la pista. Fiorella lleva puesto un buzo y un jogging negro y se prepara para su rutina de gimnasio. Pero no es un martes más. Y es que habían pasado solo dos días del Grand Prix Sudamericano en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, donde había logrado su mejor registro en 400 metros llanos y en 400 metros con vallas había roto una marca que llevaba 14 años vigente, igualado el récord sudamericano sub23, mejorado su récord nacional sub23 y había quedado séptima en el ranking sudamericano de todos los tiempos. Ambas pruebas con una medalla de oro.

Fiorella y Willy - copia
Fiorella siendo entrevistada por Willy Quiros, dos días después de sus mejores 400 llanos y con vallas.

¿Cómo manejás en la cabeza esos momentos y ansiedades? ¿Cómo adquirís la experiencia que parece que tenés con tan pocos años de competición para lesionarte y volver, hacer tu mejor marca, lograr récords increíbles?

Es cuestión de no desesperarse, ¿no? De disfrutar mucho de lo que uno hace. Ir día a día. Ni estar muy arriba, ni subirse al carro cuando a uno le va muy muy bien ni tirarse a un pozo cuando a uno le va muy muy mal. Estar siempre estable y ser paciente.

¿Cómo hacés cuando los resultados no se dan para resetear el chip y decir ‘bueno, no fue esta vez, la próxima tal vez se da’?

Cuando tengo un mal resultado directamente me olvido. Voy a los próximos, a lo siguiente. Porque uno entrena para que le vaya bien, con una alta expectativa. Normalmente se cumple, pero yo siempre tengo presente que te puede pasar de todo. Hasta que no cruzás la meta, hasta que no estás ahí no podés saberlo. Es ir siempre pensando: o ir por más o por lo próximo. Y si tengo un mal resultado, muchas veces me motiva más que un buen resultado. De hecho, el año pasado cuando me lesioné y tuve que volver a arrancar de cero, volví con una motivación enorme. Después en octubre/noviembre también tuve un pequeño pinzamiento en la espalda y no podía ni trotar. Imaginate… Eso te motiva más. Uno no puede predecir todo. Es cuestión de ser positivo.

Sonríe y es espontánea. Sobre todo, cuando se trata de hablar de su entrenador y de su preparador físico o su equipo, como ella los define. Un ambiente de familia, donde el afecto reina. A excepción del Campeonato Nacional de este año en Rosario, en el que ganó con récord del campeonato, las cuatro veces que compitió en 2018 hizo sus mejores marcas. Eso no es casualidad. Sostiene que se lo debe a sus entrenadores, que hacen un muy buen trabajo en cuanto a la planificación y puestas a punto ideales. Es gracias a ellos que la competencia para mí también siempre tiene un motivo. No competimos por competir. Siempre competimos para lograr algo y siempre para mejorar la marca. Si no estoy bien, ¿para qué compito? Voy a competir porque sé que puedo mejorar sino no lo hago. Después puede salir o no, pero se supone que físicamente tengo que estar bien para llegar a eso, detalló la ganadora sudamericana U23 de pruebas combinadas en Lima, Perú.

Fiorella 2
Fiorella y su entrada en calor antes de cada entrenamiento.

Si tuvieras que explicarle a la gente cómo es que a veces uno va a competir y los resultados se dan o no se dan. Por ahí, uno prende la tele y ve que a vos te salió bien o te salió mal, pero no sabe todo lo que hay detrás.

Normalmente cuando a uno le va bien la gente ve solo eso, pero en mi vida me tomo todo con calma y trato de disfrutar lo que va más allá de lo deportivo porque soy una persona también y tengo otras aspiraciones. Tengo familia y tengo ganas de disfrutar otras cosas además del deporte. A veces viajar y competir te tensa y hay que tomárselo todo paso a paso. Tranquilo y disfrutar. No todo son los resultados. También hay un proceso en el medio y un camino que hay que seguir.

¿Qué cambiaste para empezar este año? ¿Qué revisaste del proceso?

No forzar cuando uno no está bien físicamente. A veces la ambición te lleva a apresurarte y, justamente, sí o sí, son etapas y es un resultado y si no se da hoy o este año se dará el año que viene, pero lo importante es seguir. Poder estar sano y seguir en pie.

Fiorella Concepcion
Fiorella en el Grand Prix Sudamericano en Concepción del Uruguay, Entre Ríos con su medalla de oro.

Gesticulosa y simpática, se muestra simple. Con la misma sencillez, no tiene dudas sobre sus aspiraciones, sus objetivos. A corto plazo, la esperan los Juegos Odesur en la altura de Cochabamba, Bolivia y el Iberoamericano en Trujillo, Perú. A largo plazo, sueña con los Juegos Olímpicos. ¿Pero en qué prueba? Se ríe a carcajadas ante esa pregunta. Porque en el fondo, muy en el fondo, aunque no lo deja entrever, ella lo tiene muy claro. 400 metros con vallas será la prueba en la que buscará mejorar, superarse, clasificarse a un Juego Olímpico y ser finalista o tener un buen desempeño en dicha competencia. Tiene motivación y motivos suficientes para intentarlo. Un 2018, hasta el momento, de crecimiento progresivo y de mejoras sustanciales. Es que esas cuatro carreras la marcaron y fueron el puntapié para demostrar su buen momento, en especial los 400 metros con vallas donde selló su actuación imponiendo su nombre en los registros históricos. Al principio tenía un poco de pica porque tuve un problema con una valla y eso me frenó bastante. Son logros que a uno lo impulsan: voy por el camino correcto y quiero seguir por lo siguiente. Satisfacción de que el trabajo que hice toda la pretemporada me sirvió, de que estoy bien. A veces uno está bien físicamente, pero mentalmente tiene que creérselo”. Y mentalmente se lo creyó. Habrá Fiorella Chiappe para rato. El atletismo tiene motivos para esperanzarse con la atleta de 22 años que dejó Benicarló para darle a Argentina muchas alegrías.

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