Una mañana iluminada por el abrasador sol de enero en Cachi, Salta, Argentina, puede ser el más motivador escenario para Mariela Ortiz y lo que se le viene en menos de 20 días de publicada esta nota. A la distancia, desde Buenos Aires, su entrenador Fernando Díaz Sanchez le ordenó para aquella jornada 25×400 (sí, veinticinco vueltas de cuatrocientos metros en la pista). Mariela no emite comentarios previos, según dirá más tarde. Junto a su compañero de estadía Martín Mendez, que también estará en el maratón de Sevilla junto a otros argentinos como Mariano Mastromarino y Julian Molina, Mariela marca el paso y las pulsaciones en la pista roja -y un poco desvencijada- de la ciudad salteña, a más de 28000 MSNM. Una. Dos. Repite. Y repite.

Son apenas las primeras horas después de que el legendario quarterback de los New England Patriots, Tom Brady lanzara el único pase respetable del Super Bowl LIII, una conexión que recibió su mejor socio, Rob Gronkowski, para quedar a pasos de completar el único touchdown de ese partido que le valió a los Patriotas su sexto anillo de campeonato. Brady tiene 41 años y ya dijo que no piensa retirarse, y que su deseo es jugar hasta los 45. 45 son los años que tiene la -atleta de distancia- Jo Pavey. Entre su palmarés, acaba de ser condecorada con una medalla de bronce en los campeonatos del mundo de Osaka, en 2007, después de un doping positivo de quien terminara tercera en esa carrera de diez mil metros. Con dos hijos y 180 kilómetros semanales, Pavey suena convencida de la causa que anunció en una reciente entrevista; en 2019 buscará la clasificación a sus sextos Juegos Olímpicos en fila.

A sus 43 años, Mariela Ortiz tampoco piensa frenar. Descubrió al atletismo de alto rendimiento a los 28, cuando casi todo el mundo pensaría que el cuerpo ya está predeterminado y que poco se puede hacer. Para ella, que desde chica soñó con ser una atleta, todo transcurrió primero en la pista, donde se abrió paso entre las más rápidas para conseguir grandes actuaciones a nivel nacional y algunos campeonatos a nivel metropolitano. Como dirá ella más adelante, todo fluyó de manera natural, sin un orden demasiado preestablecido. El desarrollo de su funcionamiento la llevó a plantearse la idea de correr la distancia madre, los cuarenta y dos kilómetros. Debutó en esa prueba a los cuarenta años, con 2:49:37 marca que logró en Rotterdam en 2017. A esas alturas, cuando la mayoría de los atletas de elite ya colgaron sus equipamientos y descansaron sus piernas, Mariela recién comenzaba a disfrutar del proceso, que tenía un correlato psicológico y también físico. Y le llegó el momento más importante de su carrera, el de ser campeona argentina de maratón en septiembre de 2018, en Buenos Aires, con una marca de 2:42:10 que inmediatamente la pone en el radar de potencial integrante de un equipo argentino para los Panamericanos de Lima 2019.

Gracias al trabajo planificado junto a su entrenador que ella definirá como multi-sistema, su cuerpo también se puso al día con el esfuerzo y todo lo que implica fisiológicamente, desde el desarrollo de sus músculos y articulaciones y cómo conviven con sus tejidos, hasta la capacidad de respiración y acumulación de oxígeno en su sangre de la que también hablará en el podcast. Todo, para la atleta de San Miguel era nuevo. Pero sobre todo es su capacidad, al igual que en atletas de un nivel galáctico como Brady o distinguidos como Pavey, de asimilar una y otra vez el esfuerzo y la disciplina. No todo siempre tuvo ese enfoque para ella, es cierto, y quizás ahí resida lo más positivo. Está ascendiendo la cúspide, lo mejor aún está por venir. De eso y mucho más habla en este Podcast.

Mariela en palabras

“El entrenamiento de maratón tiene ese hastío de repetir, repetir y repetir. En esta preparación sumé un poco más de kilometraje, con trabajos de mayor calidad. El componente mental es súper importante, si no sos paciente no podés correr maratón, pero el componente físico esta vez lo sentí también muy importante”

“A Buenos Aires llegué tranquila, confiada de lo que había hecho. A pesar de que corrí en mi país, como parte del seleccionado, corrí bastante relajada. Me costó acomodarme en los primeros kilómetros, no te puedo decir que lo disfruté, pero esta particularmente me pasó que la corrí con alegría, la gente me saludaba y yo trataba de volver a la carrera diciéndome ‘Mariela, estás corriendo un maratón’.”

“Cuando quise empezar a subir el kilometraje me costó, recién ahora, preparando mi cuarto maratón, pude cargar semanas de 180 kilómetros y mi cuerpo respondió bien. Eso aprendí de Buenos Aires. El cuerpo ahora reconoce ciertos mecanismos y se banca los procesos articulares y musculares, estoy muy bien para Sevilla, incluso mejor que para Buenos Aires”

“Recién ahora estoy experimentando la madurez atlética, Fernando me dice eso. No creo que sea negativo -por la edad-, no me condiciona. Me cuido, soy prolija en líneas generales. Con Fer tenemos armado un sistema de laburo en el que no se nos ocurre correr cualquier cosa, somos muy selectivos, soy muy disciplinada”

 

“Soy de las que piensan que para realizarte o sentirte completa no creo que tenés que ser madre, las mujeres nos realizamos más allá de la maternidad. Si, claro que está bueno, pero creo que es una decisión que hay que tomar, es una responsabilidad muy grande. En mi caso personal, Olivia es mi compañera de vida, me considero una persona fuerte desde chica, gracias a mi mamá. Pero un hijo te ubica en un lugar de decir ‘Que valga la pena lo que estoy haciendo’. Muchas veces no he estado en actos importantes de ella, pero al mismo tiempo siento que a ella le estoy dejando un legado que tiene que ver con que hacer lo que uno quiere. Me ha dado fortaleza por ese lado”.

“Si bien no leí exactamente las instancias más particulares, entiendo que lo que se hizo (pasar de Ministerio a Secretaría Nacional de Deportes y luego a Agencia de Deportes Nacional) sobre todo por el contexto general. No fue aisladamente, es un proceso de un gobierno que ha recortado muchas cosas. Ha pasado con otros ministerios también, esto achica todo, las partidas presupuestarias, achica la capacidad de acción de los clubes. Lo que va a venir después de esto es preocupante, lo vemos en la salud, en la educación. Sabemos todos que el deporte es una herramienta de inclusión social, contiene, nos hace mejores personas. Es lamentable que esté pasando esto”.

Mariela, minutos después de cruzar la meta en el maratón de Buenos Aires, celebra con su entrenador Fernando Díaz Sanchez. Foto: Franklin Guillen

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