Kipchoge conquista la frontera de las dos horas

Finalmente sucedió. En una mañana condensada de Viena, Eliud Kipchoge corrió para la historia y rompió por diecinueve segundos la barrera de las dos horas. Su tiempo final fue de 1:59:40 a un ritmo promedio de 2:50 por kilómetro, con un ultimo parcial de 2:42 que le permitió rebajar el tiempo proyectado durante toda la prueba, que era de 1:59:50. No por previsible lo de Kipchoge deja de ser otra hazaña asombrosa. Previsible porque después de su inexpugnable progresión desde que comenzó a correr en la calle, primero, y en particularmente en los últimos años, después, todo hacia presagiar que aquellos 25 segundos extras en Monza tenían más que ver con cuestiones externas y de prueba y error que sobre las capacidades del mismo Kipchoge. Para desactivar detractores, hay que decir que Kipchoge, antes de maravillar en The Prater, había ganado 11 de sus 12 maratones, incluido un oro olímpico, el record mundial de 2:01:39 y cuatro títulos en Londres. Su promedio, teniendo en cuenta todos sus cronos finales, es de 2:03:23, lo mismo que otrora fuera el record mundial de Wilson Kipsang.

Photo: Thomas Lovelock for The INEOS 1:59 Challenge

Envuelto en un prototipo especial de las Nike Zoom con más espuma en el interior que seguramente -ya lo veremos cuando publiquen datos- habrá ahorrado más que un 4%, Kipchoge inició el descenso de 173 metros a 161 en la parte inicial y por única vez lanzándose a un ritmo promedio de 2:48 en sus primeros dos kilómetros. Discusión al margen por las zapatillas que ya están instaladas en el mercado de elite y aficionado (18 de las 20 mejores marcas en maratón fueron hechas con las Zoom X o Vaporfly 4%), y escoltado por el primer grupo de liebres con Bernard Lagat como capitán, Kipchoge ejecutó minuciosamente sus parciales sin sobresaltos durante toda la prueba, mayormente en línea recta salvo por las rotondas y con un desnivel entre una y otra de menos de cinco métros. La pérdida de segundaje lógica por la fuerza centrípeta en las curvas de esas dos rotondas de la prueba, Praterstern y Lusthaus, no oscureció nunca el panorama. De hecho, estaba en los planes delineados por Brett Kirby, fisiólogo de Nike y todo el team INEOS. Tanto Kirby como Valentijn Trouw, manager de Kipchoge, fueron los encargados de acompañar en bicicleta al grupo, Kipchoge y sus pacemakers, que se intercambiaban cada cinco kilómetros en una verdadera destreza coreográfica: una perfecta V con el capitán en la parte inicial rompiendo el viento, mas dos corredores por detrás impulsando el ritmo y varios autos por delante de todos ellos haciendo de marcapasos con un rayo laser, que indicaba ubicación del pace correcto y delimitaba el espacio entre cada liebre.

Photo: Jon Super for The INEOS 1:59 Challenge

El resultado del reloj, al kilometro 30, era de 1:25:11, mas de cinco segundos por debajo de Monza. El gap se mantuvo en diez segundos a favor y Kipchoge llego al kilometro 40 otra vez con Lagat por delante, a las puertas de la historia. Los detractores de siempre dirán que lo que sucedió esta madrugada en The Prater no corresponde a un maratón, ni siquiera cumple con los estereotipos deportivos. Y tienen razon: lo de Kipchoge esta madrugada trasciende esas fronteras y habla de su perpetuo legado ya hablando del campo humano. Sus constantes intentos de superacion aun con métodos sofisticados (quien podría decir que hoy el atletismo de pista o calle carece de ello) o exposición mediática hace de este keniata de 34 anos una materia en si misma sobre la destreza física y mental.

Eliud Kipchoge junto a su entrenador de toda la vida, Patrick Sang.

El disciplinado Eliud Kipchoge cubrió cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros en menos de dos horas, un reto que no sera homologado por la IAAF, pero que se constituirá como el verdadero libro que impulse y desafíe a las nuevas generaciones. Después de todo, nadie podrá discutir que desde que Kipchoge lo intentara por primera vez en Breaking2, en 2017, todos han corrido más fuerte el maratón, incluso él mismo. Sus números hablan por si solos, con un record mundial y un sub 2:02 en apenas dos anos. Kenenisa Bekele, de hecho, estuvo mas cerca de Dennis Kimetto antes que el mismo Kipchoge y hace tres semanas acaba de quedar a dos segundos de su record, corriendo en 2:01:41, en una verdadera maestría sobre sus condiciones eternas y su corazón. Mosinet Geremew y Birhanu Legese también han bajado de 2:03.

Selemon Barega escolta a Eliud Kipchoge por detrás, mientras que Matt Centrowitz es el capitán que marca el ritmo por delante. A pesar de lo solitaria de la hazaña, quedó bien en claro lo importante que fue el trabajo en equipo en este experimento.

Ya nadie tendrá que preguntarse, como lo hicieran científicos, fisiólogos y periodistas si el ser humano puede correr un maratón debajo de las dos horas. El Dr. Yannis Pitsiladis, quien primero trabajo en la quimera, habrá asentido en algún lugar de Grecia. Ed Caesar, periodista especializado autor del libro sobre el reto “2 horas” que ayudo a instalar el desafío, sonreía desaforado desde Viena junto a Shalane Flanagan durante el streaming: ellos también obtuvieron su respuesta, al igual que los cientos de científicos que predijeron durante años una frontera posible. Eliud Kipchoge acababa de dárselas, acababa de comenzar a reinventar los libros sobre las insondables metas que puede alcanzar un ser humano.

Cuando nuestra fotógrafa @sportraits.ph fotografió a Eliud Kipchoge en Londres, durante su tercera de las cuatro victorias que tiene en esa ciudad.
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